¿Por qué buenos diseños de edificios no se materializan en edificios y sistemas de alto rendimiento que funcionan correctamente?

Existen, fundamentalmente, tres razones:

  • El diseño no se suele centrar en la funcionalidad del edificio y sus sistemas
  • Muchas veces los diseños son demasiado complicados y exceden la capacidad del personal de operación y mantenimiento del edificio
  • Los edificios no suelen someterse a un proceso de commissioning

En el caso de proyectos de edificios nuevos nos encontramos que:

  • No siempre se definen, correctamente, las necesidades funcionales del edificio y sus sistemas
  • No se comunica de manera efectiva el diseño a los contratistas
  • No se implanta un proceso de commissioning
  • No se realiza correctamente una puesta en marcha
  • No se dedica demasiada atención a la formación del personal de operación y mantenimiento

En el caso de edificios existentes, en muchas ocasiones las necesidades funcionales evolucionan o cambian a lo largo de la vida del edificio pero también ocurre que se heredan montajes y puestas en marcha deficientes y que los rendimientos de los equipos principales se degradan más de lo previsto. Todo esto da lugar a un consumo excesivo de energía y a un aumento tanto del número de sustituciones y reparaciones como del de las quejas de confort por parte de los ocupantes o usuarios del edificio.

 

 

 

 

 

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